Choque de culturas gastronómicas en Buenos Aires

Buenos Aires es conocida como la “París de América”, aunque es probable que ese apodo ya haya quedado viejo. En los tiempos en los cuáles se utilizaba, los diferentes estilos arquitectónicos que se podían ver en la ciudad hacían recordar a algunas de las edificaciones que se encuentran en la capital de Francia. Y eso no era casualidad; después de todo, el sueño de la clase gobernante a finales del Siglo XIX era abrir la inmigración para que ciudadanos de ese país vinieran a vivir a estas pampas. Sin embargo, las oleadas migratorias que llegaron desde el país galo no superaron a la de ciudadanos de dos países: España e Italia.

No hace falta ver nuestros apellidos y los de nuestros conocidos para darse cuenta que la mayoría de ellos provienen tanto de la península ibérica como la itálica. El impacto cultural que trajo esa primera oleada inmigratoria cambió para siempre el panorama de la ciudad y, eventualmente, del país. El idioma comenzó a adaptarse a los nuevos ciudadanos, creando así dialectos como el cocoliche y el lunfardo (los cuales se empezaron a entremezclar con el habla, generando modismos que son propios de esta parte de América). La música empezó a incorporar los instrumentos que trajeron desde Europa, generando nuevas creaciones como el tango o el cuarteto en Córdoba. Pero lo que más se modificó al final del día son las tradiciones culinarias.

Al haber sido colonia española, Argentina cuenta como propios muchos de los diferentes tipos de alimentos que trajeron las primeras expediciones al Río de la Plata. Los criollos no eran ajenos a platos como las empanadas, guisos o paellas (de la cual se puede hablar mucho más haciendo clic aquí). Sin embargo, los italianos importados dos de las comidas más emblemáticas de esta nueva versión de Buenos Aires: la pizza y las pastas. En ambos casos, la conquista de América permitió que estos platos centenarios cuenten con el tomate como un nuevo ingrediente, el cual se convirtió en parte del ADN de ambas comidas.

Buenos Aires, la cual era considerada una versión menor de París, ahora contaba con personas provenientes de diferentes partes de Europa y Asia, trayendo su cultura y tradición hacia las costas del Río de la Plata. Cada una de ellas aportó elementos a la idiosincrasia nacional y sabores al recetario argentino, el cual ahora es reconocido mundialmente por la reversión de algunos platos clásicos.

Chefs y cocineros de todo el mundo aprecian la calidad de los platos que hay surgido y resurgido en nuestro país, precisamente por la influencia europea y la resignificación de las formas de cocinar y el uso de ingredientes.

Hoy en día, los turistas que ingresan en nuestro país suelen estar buscando platos muy específicos para sus almuerzos o cenas.Y, si bien la cantidad de restaurantes que respetan las tradiciones europeas siguen existiendo (como es el caso del emblemático Restaurante Lalin), no hay nada más hermoso que sentarse en una cantina y descubrir cómo el paladar argentino se convirtió en algo único gracias a la mixtura de sabores que llegaron en las diferentes oleadas inmigratorias.

0 comentarios en “Choque de culturas gastronómicas en Buenos AiresAñade los tuyos →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *